sábado, 19 de noviembre de 2011
Notas de dirección de Las 2001 Noches nº 129
Vivimos en un mundo globalizado, donde la ficción imperante es que todo lo que ocurre se puede saber, y todo lo que se sabe, es verdad. Es la famosa sociedad de la información.
Así, las noticias vuelan de oriente a occidente, de norte a sur del planeta, teñidas por una suerte de amarillismo ideológico al servicio de intereses económicos o de poder, que en el fondo es lo mismo.
Es un viejo truco: al ofrecer más datos, más contenidos, más escritos vacíos, el humano de a pie no puede procesarlo todo. Ametrallado por tanta información, se refugia en lugares conocidos, tendencias conocidas, argumentos conocidos... Todo para no pensar.
Hoy día, nada es lo que parece, y los ejemplos son múltiples:
El que era gran aliado hace apenas un año, ahora es el cadáver de un asesinado brutalmente, exhibido sin ningún pudor en todas las televisiones.
El que fue considerado benefactor del pueblo, empresario o banquero de éxito, ejemplo de trabajo y tesón, hoy es maldito, hasta por su familia, por haber llevado a la ruina a miles de personas.
La alegría de una buena noticia (aunque sea el comienzo de la paz, después de 40 años de muerte) es enturbiada por las zancadillas de quienes les gustaría apuntarse el tanto (porque ellos no supieron o no quisieron hacerlo) y no pueden tolerar que hayan sido otros los que lo lograran.
La protesta pacífica (y posiblemente justificada) de una gran parte de la sociedad contra el absolutismo económico es banalizada hasta el punto de convertir a sus protagonistas (independientemente de su ocupación, edad o poder adquisitivo) en malhechores, mendigos o perroflautas.
Y, en este último saco, se mete todo lo que convenga a según qué tendencias políticas, incluida la gamberrada de un par de jóvenes, quizá un poco ebrios, quizá un poco ignorantes del lugar donde estaban y de la utilización que se haría de sus actos.
Porque, si nos quedaba alguna esperanza de liberación, estamos a punto de perderla, puesto que ya ni siquiera esa palabra es garantía de nada. Hoy en día, no podemos esperar nada de la esperanza.
Sí podemos, por el contrario, abandonar la lectura ingenua de la realidad, ésa que nos indica que todo lo que nos dicen es verdad, y comenzar a desconfiar de las apariencias porque sabemos que, hoy día, nada es lo que parece.
Por último, como corresponde a estas fechas del año, quisiéramos recordar a nuestros muertos.
A veces, para ocultar o taponar el dolor de la pérdida, nos embarcamos en pleitos, luchas, demandas de justicia, búsquedas de culpables o melancolías eternas, cuya única función es distraernos de la verdadera herida: hay un otro que ya no está, y nosotros sí.
La muerte tiene esas cosas...
Así que, para poder seguir, vivos, hemos decidido reconciliarnos con la vida, y lo hacemos de la manera que mejor sabemos: a través de la poesía.
En este número, como Editorial, un poema de Miguel Oscar Menassa, La Guerra, (publicado por primera vez en 1984), muy acorde, por su anticipación, con los tiempos que vivimos.
Después, Rafael Alberti, poeta español que, en 1977 (tras treinta y ocho años de exilio, veinticuatro en Argentina y catorce en Italia), regresa por primera vez a España. Sus primeras palabras al descender del avión fueron: "Me fui con el puño cerrado y vuelvo con la mano abierta en señal de concordia entre todos los españoles".
Porque eso es lo que deseamos, hoy, aquí, a 20 días de las Elecciones Generales: que el sentido común reine sobre las diferencias.
En las páginas centrales, Paul Celan, poeta en lengua alemana, nacido en Rumanía en 1920, que esquivó los zarpazos del nazismo para legarnos su poesía, su agudo saber acerca de las sociedades humanas.
Un consejo: si después de leer este número de Las 2001 noches, usted ha decidido, por fin, comprender algo del mundo en que vive, mejor estudie psicoanálisis.
Carmen Salamanca
www.las2001noches.com
viernes, 9 de abril de 2010
LAS 2001 NOCHES CUMPLE 10 AÑOS. Las 2001 Noches nº 93
“Sólo se es fecundo al precio de ser rico en antítesis”
Nietzsche (nº 5)
Las 2001 noches ha cumplido 10 años. Esta sencilla frase, tan cargada de emoción y alegría, conlleva, a la hora de hacer balance, una dificultad añadida: la constancia de que estos 10 años, también, son nuestra vida. Así pues, nos toca hablar de la historia
reciente de Grupo Cero, de la cual esta revista es un escaparate perfecto.
Ante semejante tarea, lo más prudente es remitirnos al producto, los 92 números editados, con la mirada más imparcial posible y, después, bucear entre sus 736 páginas, tratando de hallar las claves o, mejor dicho, las palabras que sostienen este ejercicio de tesón y generosidad.
La primera frase que podemos leer en el primer ejemplar que sale a la calle, es “A los hombres futuros”, título de un poema de Bertolt Brecht y, también, respuesta al “para quién”. En los aforismos de ese mismo número, Menassa nos dirá el “cómo”:
“Para el poeta, sólo una apuesta: saber elegir, entre los mejores, los mejores”.
Confucio, en el nº 3, acota con sutileza: “El hombre que conserva vivo lo viejo y sabe reconocer la novedad, ése, llegado el caso, puede enseñar.”
Podemos deducir que Las 2001 noches se propone como vehículo de transmisión y difusión de la mejor poesía de todos los tiempos a los hombres futuros, es decir, a todos aquellos que leerán el poema. Esto ocurría en enero de 1997 y hoy día, octubre de 2007, podemos afirmar que permanecemos fieles a ese pacto.
Como novedad respecto a revistas anteriores del grupo, Las 2001 noches incluye, desde el comienzo, el modo en que se financia la publicación: una lista donde aparecen los Socios de Honor, con el nombre de cada uno de ellos y la cantidad mensual que aportan.
Los psicoanalistas, 360 euros al mes. Y esto es una ley.
Y es así, no por casualidad. En las Notas de Dirección del nº 1, Menassa explica: “Solucionado el problema económico en los renglones anteriores, recién ahora, al tener economía, infraestructura, recién ahora podré disfrutar de mis versos, bueno, también puedo difundir ideas.”
Se mantiene, también desde el principio, la cabecera, el número de páginas (8), el formato tabloide, el tipo de papel, “prensa mejorado”, y, lo que es más importante y casi imposible en los tiempos que corren, el mismo impresor, nuestro querido Marcelino Mencía.
Respecto a los ejecutores de la revista, el consejo de redacción si se quiere, ni un nombre, nadie se hace responsable los primeros 9 números, apenas un tímido recuadro con la leyenda:
“Donaciones, sugerencias y correspondencia: Ferraz, 22, 2º Izda. Escuela de Poesía y Psicoanálisis Grupo Cero” y el teléfono.
No es hasta el nº 10, (nov. 1997) cuando aparece por primera vez el Staff, con su Director, Miguel Oscar Menassa, y sus Secretarias de Redacción, una para Europa y otra para América. Este equipo, en su esencia, también se mantiene.
En este punto, necesito, para poder continuar, una pequeña referencia personal: hace exactamente 10 años que mi nombre figura en ese staff y la emoción es indescriptible. “La razón de ser, son las cosas hechas”, dice Menassa, y yo me siento orgullosa y agradecida, al mismo tiempo, porque Las 2001 noches es una buena razón para continuar, siendo en la tarea.
Pero, en estos 10 años, también han cambiado muchas cosas. Una de ellas es el lugar donde se fabrica la revista, siempre en Madrid. Nació en Ferraz 22, hasta el nº 21, (dic. 1998); luego, en Princesa, 17, desde el 22 (ene. 1999) hasta el 49 (nov. 2001) y, definitivamente, en Duque de Osuna, 4, a partir del nº 50, (mar. 2002). Hay que destacar la última página de este número, que, de manera un tanto peculiar, informa de nuestro traslado, cuya cabecera, sobre las fotos de la fachada de la nueva sede, reza: “¿Sueño o interpretación?”.
Hagamos una pequeña cronología de su recorrido: Nº 1: 20.000 ejemplares mensuales, tinta negra. Nº 3: 25.000 “Nº 7: 35.000 “Nº 8: 45.000 “Nº 14: 60.000 ej. y se añade una franja roja en la cabecera.
Nº 15: 75.000 “
Nº 19: 85.000 “
Nº 22: 95.000 “
Nº 26: 125.000 “
Nº 27: Se añade otra franja roja a pie de página, con el texto:
“125.000 ejemplares: nadie, nunca, me alcanzará, soy la
poesía”.
Nº 35: Debido a que Extensión Universitaria ha igualado en tirada a Las 2001 Noches, ésta aumenta en 1 ejemplar, es decir, 125.001, para hacer verdadera la afirmación. Así se mantiene desde junio de 2001.
Nº 80: Se edita en cuatricromía, lo que permite incluir reproducciones de óleos de Menassa, que se añaden a los dibujos, también de su autoría, que tradicionalmente ilustraban la revista.
Hasta aquí, podríamos decir, la ficha técnica, los datos básicos que la definen y sitúan en un contexto social concreto. Pero nos queda hablar de todo lo demás, que no es poco: ¿qué hay dentro? ¿qué dice? ¿qué pasó en estos 10 años?
Es el momento de acudir a Nietzsche: “Sólo se es fecundo al precio de ser rico en antítesis”. Y es que los contenidos que Las 2001 Noches ha mostrado al mundo gozan de amplitud y diversidad, características éstas inherentes a la poesía. Porque el criterio de selección no es ideológico, personal, religioso o afectivo, y ni siquiera la corrección política.
Aldo Pellegrini, en el nº 4, explica: “La poesía no es más que esa violenta necesidad de afirmar su ser que impulsa al hombre.
Se opone a la voluntad de “no ser” que guía a las multitudes domesticadas, y se opone a la voluntad de “ser en los otros” que se manifiesta en quienes ejercen el poder.
La poesía pretende cumplir la tarea de que este mundo no sea sólo habitable para los imbéciles.”
Vamos descubriendo que, a lo largo de Las 2001 Noches, se desarrolla, también, una especie de “arte poética”, firme aunque sin estridencias. En el nº 1, Menassa apunta: “El poeta, a la inversa de un líder, debe realizar todas las tareas que se propone”.
Y en el nº 2, continúa: “En poesía, no sólo quiero dejar una gran herencia, sino que quiero gozar, yo también, de esa herencia. Comenzar a gozar ya mismo de mi poesía y ese goce será parte de la herencia.”
Pavese (nº 2), está de acuerdo “Muchos han muerto desesperados.
Y ésos han sufrido como Cristo. Pero lo grande, la tremenda verdad es ésta: sufrir no sirve de nada.” Y es que “Al mundo le falta un tornillo, /que venga un mecánico pa’ver /si lo puede arreglar...” (Enrique Cadícamo, nº 21). También por eso, la revista ha mantenido un tono vitalista, sensible a la realidad, ágil en la respuesta a determinadas situaciones en lo social que, inevitablemente, afectan a nuestra vida.
Algunos ejemplos: La llegada de inmigrantes a España se dispara en el 2000 y, hasta el 2004, la legislación al respecto fue modificada cuatro veces. El nº 46, julio de 2001, se dedicó a “La nueva ley de extranjería”.
En octubre de 2001, tras los atentados a las Torres Gemelas, el titular del nº 48 decía: “A bailar, a bailar que la vida se va”.
El 4 de diciembre de 2002, el “Prestige” naufraga en las costas gallegas, tiñendo de muerte cuanto encuentra a su paso.
Aunque la revista (58, diciembre) estaba a punto de imprimirse, nos dio tiempo a estampar en la portada una gran mancha de tinta y la leyenda: “La marea negra ¡¡¡Detenedla!!! Ha llegado la poesía”. El número siguiente (57, enero), está dedicado totalmente al desastre: “El chapapote ha llegado al amor”.
El 15 de febrero de 2003, millones de personas salieron a la calle en todo el mundo para protestar contra una guerra que sabían inminente: la invasión de Irak por parte de Estados Unidos y el Reino Unido, con el apoyo moral, aunque no militar, del Gobierno español de Aznar. A primeros de marzo, el nº 60 envía su “Carta al Presidente”, sin obtener respuesta, y el día 20 comienza el ataque a Bagdad. En la página 2, Nietzsche ya nos advertía: “El mayor peligro de todo porvenir humano está en los buenos y los justos. ¡Y por mucho mal que puedan hacer los malos, el mal que hacen los buenos es el más nocivo de todos!”
Inevitablemente, el nº siguiente (61, abril 2003), reúne la opinión de Maquiavelo, Eliot, Marco Aurelio y Menassa respecto a la guerra.
El 11 marzo de 2004, Al Qaeda atenta en Madrid; el día 14, el PSOE gana las elecciones generales y, el 22 de mayo, se casa el Príncipe Felipe con Dª Letizia Ortiz. De estas tres noticias, Las 2001 Noches se centra en esta última, con la portada del nº
71 (mayo 2004) “Rey es el que reina” (donde opina respecto a ciertas proposiciones al Príncipe) y, en el nº siguiente (72, junio), con un amplio reportaje fotográfico realizado por nuestra reportera más decidida.
En la portada de ese mismo número, se lee: “Hemos sido seleccionados, en cine, (Maratón de Vídeo Digital organizado por la SGAE, precisamente con el corto “Carta al Presidente”) y en música (Indios Grises, semifinalistas del concurso de maquetas patrocinado por 40 TV y GUINNESS). Una gran alegría para nosotros.
La contraportada del nº 73, julio 2004, anunciaba en un gran titular: “La mujer y yo, Carta al Presidente, ha obtenido el Premio del Público (dotado con 600 euros) en la Maratón de Vídeo Digital”. Ahora, la alegría se había materializado. ¡¡Bien!!
El nº 78 (marzo 2005), aparece con el titular: “Los padres no mueren si fueron capaces de hablar antes de morir”, con textos de 19 autores relativos a la relación con el padre. Casualmente, el día 2 de abril, muere el Papa Juan Pablo II.
En 2006 se cumplen 150 años de la muerte de Sigmund Freud, y aparecerán dos números (86 y 87) bajo el lema: “Poetas que acompañaron a Freud en su obra”. En otro orden de cosas, hay que destacar los números que reúnen la obra de varios poetas en torno a una idea común. Hemos citado los relativos al padre y la guerra, pero encontramos también:
Nº 16 - Federico García Lorca, ha nacido un poeta.
Nº 21 - Porque el tango es macho, ¿y la milonga qué?
Nº 28 - El cuerpo, el tiempo, la poesía (que contenía sólo poesía de mujeres).
Nº 45 - Dios, una palabra para la poesía.
Nº 49 - Mujeres escritoras.
Nº 77 - Feliz Navidad.
Nº 80 - Acerca de la escritura (80).
También los dedicados a un solo autor, entre los que destacan:
Vicente Aleixandre, Leopoldo de Luis, María Chévez, José
Ángel Valente, Juan Jacobo Bajarlía o Menassa.
“El hombre es aire en el aire y para ser un punto en el aire necesita caer”, nos dice Antonio Porchia en el nº 9. Para nosotros ha llegado el momento de poner un punto en esta historia, cosa nada fácil aunque necesaria, así que, humildemente, nos disponemos a caer, de nuevo, en el presente. Y con alegría, ya que, tras el punto, podemos empezar otra frase.
Carmen Salamanca Gallego